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31 octubre 2011

EL DESVÁN



Era medianoche ,
no me podia dormir 
la tristeza inundaba mis sentidos ,
golpeaban en mi mente tus reproches .

Me levanté lentamente ,
 acaricié tu fotografia .
Me dirigí a la escalera ,
subí sigilosamente .

 En el viejo desván 
en un sucio arcón ,
tu bonito gabán .
junto a mi mantón .

Al lado del balcón ,
testigo de nuestro amor 
 un floreado colchón .

En la húmeda pared 
un antiguo secreter 
con tus cartas de amor 
deshilachadas por tu traición .

Un lugar con encanto .
Un lugar repleto de recuerdos 
de aquellos momentos 
en que nos quisimos tanto .

Elena 

25 octubre 2011

AMOR






12 octubre 2011

MIMO_REGALO


Gracias Lapisazuli por tan lindo regalo 
Ha sido una grata sorpresa  .


Comparto este precioso premio ,
que a su vez deben compartir con 10 más .

Los diez blogs seleccionados son :












Muchos besos 



08 octubre 2011

MARIPOSA


Echo de menos los días 
que a mi alrededor estabas 
y con suave melodía 
 tu risa me contagiabas .


Echo de menos las noches 
que dormíamos abrazados 
amandonos con derroche.



Hoy me 
siento mariposa 
aleteando sin rumbo 
anunciando la tragedia 
de ser fragil y cariñosa .


Y como último broche : 

Recuerdo que me decias 
que era maravillosa .
Recuerdo que me decias 
si quería ser tu esposa . 
Elena


02 octubre 2011

MARIONETA


 Marioneta ...
Fuente de inspiración ...  
Marioneta ... 
Tu vida pende de un hilo ... 
Coqueteas con la vida ,
atrapando en desafío 
remolinos de ilusión . 
Marioneta ... 
Elena   
Se dice que pende de un hilo la suerte o el hado de aquello que se halla en inmimente peligro. Pende de un hilo, pues, la vida de un moribundo.
La frase tiene su origen en la mitología clásica, concretamente en la fábula de las Parcas (o Moiras). Estas divinidades infernales, que hilaban y cortaban la vida de un hombre, eran tres hermanas: Clotho, Lachesis y Atropos.
La primera y más joven de ellas, Clotho, presidía el momento del nacimiento iniciando el hilo del destino de los hombres. La segunda y representada en ocasiones por una mujer madura, Lachesis, era la que hilaba el hilo de la vida. Y la tercera y más vieja —la parca propiamente dicha— era Atropos, la encargada de cortar con las tijeras el hilo de la vida, sin respetar edad, riqueza o poder.
Las Parcas hilaban lana negra para una vida corta y desgraciada y blanca para una vida feliz y prolongada, aunque muchas veces solían mezclar los dos tipos de lana.
Frases como tener la negra o tocarle a uno la negra, aluden al color de la lana de las Parcas y a la expresión del oráculo: blanco venturoso y negro desventurado.